A lo largo de mis viajes y vivencias en tierras diversas, he grabado en mi cuerpo la esencia de distintas culturas y ritmos cotidianos. Mi larga estancia en México, en particular, rompió mis prejuicios y limitaciones, guiándome hacia la esencia pura de la expresión.
La convicción que obtuve allí es la visión de un "mundo primordial" que existe más allá de todas las fronteras y restricciones. Es un reino de libertad absoluta, alegría y profunda tranquilidad que trasciende las palabras. En el corazón de mi creación reside el deseo de capturar los "indicios de luz" invisibles que impregnan este mundo.
El papel de corteza "Amate", que descubrí en México, es un símbolo de la fuerza vital utilizado desde tiempos antiguos para rituales y registros. La "Cerámica" que yo misma horneo representa la memoria de la materia: la tierra que, a través del fuego, se transforma en algo eterno. El proceso de superponer estos materiales distintos para hilar texturas orgánicas es, para mí, un ritual de liberación del alma.
Deseo que, frente a mi obra, el espectador sienta la luz desbordando desde su interior y comparta el momento en que el alma se libera. Mi esperanza es que mi trabajo sirva como una ventana para reconectarse con el mundo, encendiendo una chispa serena de felicidad en la vida cotidiana.
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